Saliendo desde Ourense por la comarcal 536 llegamos a Pobra de Trives, merece la pena un paseo por esta hermosa villa decimonónica, con sus galerías. Visita obligada es el Centro de Santa Leonor, con sus dos interesantes museos.

Trives, la tierra de la calma

Trives tiene tan extendida y bien ganada fama de lugar ideal para el descanso. Lo primero que se impone aquí es un paseo. Desde la Plaza del Pilón, que es el verdadero centro del pueblo iremos hacia la Torre del Reloj, que es uno de los emblemas de la villa; esta torre formaba parte del templo de San Bartolomé y fue reedificada en 1995 para orgullo de los triveses. Hay que ver la Casa Grande, con las armas de los Quiroga, Gaioso y Domínguez, una pionera en el turismo rural. No se puede olvidar la Plaza do Grifo, donde está la casa que perteneció al Ducado de Alba. La casa del Marqués de Trives está en el centro de la villa. Este título fue el primero que concedió el rey Alfonso XII y recayó en don Nicanor Alvarado. Tampoco se puede dejar de visitar la Iglesia del Santísimo Cristo y el campo  de San Roque; templo parroquial que acoge en su interior al Cristo de la Misericordia, imagen muy venerada que fue traída desde Tierra Santa en el siglo XVIII por el trivés Fray Caetano de San Buenaventura.

La montaña de la vida

Puedes entrar en el interior de la montaña, un recorrido en el que, guiados por la luz, la voz, la música y las imágenes se puede conocer las Terras de Trives y formar parte de ellas. Una experiencia única y diferente.

 

 

Museo de la infancia y la escuela

Que mejor lugar para instalar un museo sobre la escuela que una escuela. Este museo nos permite a través de sus objetos materiales escolares, juegos y juguetes… un recorrido completo por la escuela y la infancia desde finales del s. XIX hasta nuestros días.

Horario: lunes a viernes de 10:00 a 13:30 h. y de 16:00 a 20:00. Sábado de 10:30 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 h. Domingo de 10:30 a 14:00 h. Tarifa: 1,80 euros. El grupo tiene que ser mínimo de 5 personas y máximo de 20.

Horario: lunes a viernes de 10:00 a 13:30 h. y de 16:00 a 20:00. Sábado de 10:30 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 h. Domingo de 10:30 a 14:00 h. Tarifa: gratuito.

De aquí tenemos dos opciones para desviarnos a la estación invernal de Cabeza de Manzaneda, única estación invernal de Galicia, o a Manzaneda pueblo, con su conjunto monumental, y restos de su antigua fortaleza.

Fortaleza Medieval de Manzaneda

De origen real, posiblemente del s. XII, las noticias escritas más antiguas se remontan al s. XIII. Posteriormente en el s. XIV pasa a los Lemos hasta finales del siglo XV que pasó a manos del conde de Ribadavia manteniéndola en su poder hasta la total desaparición de los señoríos en el siglo XIX, siendo adquirida por los señores de Neira Gasset.

Todavía presente no solo en sus vestigios sino en la estructura urbana de la villa que conserva la disposición característica de su muralla exterior o cerca con unos 400 mts de longitud, de los que actualmente se conservan sobre 100 metros, y 10 de altura en algún punto, de la cual permanecen considerables tramos como una puerta llamada Porta da Vila o Arco, en buen estado, además de varios de sus contrafuertes o salientes.

Además de la Puerta de la Villa contaba con la Puerta de Abajo de la que solo queda un lateral y la Puerta Falsa que desapareció.

Del castillo que se emplaza en la parte más alta de la villa, sólo quedan restos de la barbacana en la que se observan tres troneras de tipología posterior al s. XV, algún muro, así como columnas y capiteles dispersos, fragmentos de piedras de armas, etc.

Cerca de Manzaneda se encuentra el monumento nacional Castaño milenario de Pumbariños, un árbol milenario de gran envergadura. A un kilómetro del pueblo cogemos la carretera que nos lleva a As Ermidas, en cuyo itinerario podemos visitar la iglesia de Santa María la Real de Cesuris de tradición templaria. Durante el recorrido haremos reiteradas paradas para disfrutar de las impresionantes vistas del espacio natural de “ As Gargantas de o Bibei”, donde veremos en un agreste y hermoso paraje, a las orillas del río Bibei, este impresionante Santuario Mariano, donde destaca también su Vía Crucis.

As Ermidas

Situado en el pueblo con el mismo nombre y declarado BIC por la Xunta de Galicia en mayo de 2006. La historia de este Santuario empieza con el descubrimiento de la imagen de unos pastores: las vacas que cuidaban tenían comportamientos extraños al llegar a un punto determinado. Los pastores al ver esto deciden investigar el motivo de este suceso y descubren en una cueva la imagen de la Virgen con el Niño(talla románica); a partir de este descubrimiento, la gente del lugar deciden levantarle una ermida para venerar tan milagrosa imagen.
El santuario es barroco en su mayor parte, la razón de su construcción fue la curación milagrosa que obro la Virgen de As Ermidas en la próxima villa de San Miguel de Viduela a un obispo de Astorga, que agradecido por tal hecho, mando edificar una nueva iglesia en 1624. A esta se le añadirán nuevas construcciones como la casa de la administración, ampliación del atrio, Vía Crucis y una posada para los peregrinos.

Iglesia de Santa María de Cesuris

Cesuris es un descanso en el camino de los peregrinos entre Manzaneda y las Ermitas. Distan unos 7 Kms de la capitalidad del Municipio. Su origen es del siglo XI. Aunque en su mayoría es obra barroca del siglo XVIII, conservando en su fachada la portada que podríamos catalogar como románica.

 
La cabecera de la iglesia es del siglo XVI al igual que la capilla ojival adosada a la cabecera. Del Siglo XVIII son también la nave, de bóveda de cañón, y el brazo del crucero del lado de la epístola realizada en estilo elegante y con sobria decoración geométrica.

Desde As Ermidas iremos hasta el pueblo de O Bolo donde podemos ver la  torre y restos de su fortaleza.

Torre de O Bolo

De la fortaleza, construida probablemente a finales del siglo XV, sólo queda en pie la torre del homenaje de planta cuadrada y 18 m de altura, así como restos de los cubos y murallas. Fue reedificada por don Juan Pimental en factura claramente ojival como se puede ver en la bóveda apuntada del sótano, o en el arco ojivo de la puerta de entrada al patio de armas. La villa era libre y la fortaleza del realengo.

En el Alto de Covelo podremos desviarnos para conocer las tierras de A Veiga

A Veiga

Paraíso de la naturaleza de montaña con cumbres de más de dos mil metros e interesantes rutas. Su flora y fauna, en muchos casos únicas, son de inigualable valor. Playa fluvial en el embalse de Prada, así como la posibilidad de caza y pesca. Puedes visitar lugares como las Lagunas Glaciares de «A Serpe» y «Ocelo» y ascender hasta Pena Trevinca, la mayor altura de Galicia.

De nuevo en la C-533 nos dirigimos a Viana do Bolo tiene un castillo reedificado en el siglo XII (se conserva la torre) y una interesante Praza Maior y su Iglesia de Santa María.

Torre de VIana do Bolo

De la historia de la fortaleza se sabe que fue reedificada por Fernando II de León, quién repobló la villa en 1180. Pasó más tarde a la casa de Lemos y Felipe II la hizo marquesado a favor de Pedro Pimentel, hijo del conde de Benavente.

Se conserva en buen estado la torre del homenaje, dominando la villa y su hermoso entorno.

 

 

 

 

 

Siempre es posible acercarnos al pueblo de Vilariño de Conso, al que pertenece el Parque Natural de O Invernadeiro.

Parque Natural do Invernadeiro

La gran cantidad de flora y fauna se mezcla con el impresionante paisaje de este antiguo señorío feudal, ahora convertido en parque natural, y que goza de un nivel de protección importante, el de ser una Zona de Especial Protección de los Valores Naturales.

La sucesión de profundos valles y redondas cumbres es fruto del glaciarismo que modeló estas alturas en el pasado más remoto. De este modo,desde las cumbres de la sierra es posible observar un sorprendente circo glaciar y una impresionante caída de varias cascadas desde lo alto de los barrancos.

El manto de altura se llena de flores amarillas y malvas cada primavera, y cada invierno se cubre de nieve. Las especies que lo forman son diferentes según avanzamos por la ladera, y nos van indicando la altitud a la que nos encontramos. En la parte más alta de los montes podemos encontrar endemismos botánicos.

La fauna salvaje es la única habitante de estos montes, ya que no hay poblaciones humanas ni explotaciones ganaderas en todo el parque. Lobos, corzos y jabalís comparten territorio con martas nutrias y otras especies de rapiña.

En el fondo de los valles, al abrigo de las abruptas laderas, se conservan bosques maduros. El carácter mixto de los climas continental y mediterráneo hace que bosques de robles convivan con tejos y acebos .  

Acabaremos nuestro recorrido en A Gudiña donde podremos visitar las Iglesias de San Pedro y San Martiño.
Desde aquí podemos volver por la autovía Rías Baixas a Ourense.

Iglesia de San Pedro y San Martiño

La iglesia de San Martiño construida en el siglo XVII y principios del XVIII, tiene una interesante fachada en forma de frontón, coronada por campanario. Sobre la puerta fechada en 1619, una hornacina con la estatua de La Piedad entre dos piedras de armas muy gastadas por la erosión.

La iglesia dedicada a San Pedro es de tipología castellana del siglo XVII, parca en decoración y construida con muy buenos sillares.