Se inicia la visita en As Burgas, lugar de nacimiento de la ciudad ourensana, donde se encuentran las famosas fuentes termales y su piscina termal de uso público y gratuito. A escasos metros en una agradable zona ajardinada donde están  el  centro de interpretación de As Burgas, un recorrido por la importancia de las aguas termales en la ciudad, y los restos arqueológicos del antiguo balneario romano y un templo dedicado a las divinidades de estas aguas.

Piscina termal: de martes – domingo: 10:00 – 14:00 y de 17:00 – 21:00. Lunes Cerrado.

Centro de Interpretación: Horario: Martes a viernes de 10:00 a 14:00 h. y de 17:00 a 20:00 h. Fines de semana y festivos abierto de 11:00 a 14:00 h. y de 17:00 a 20:00 h. Lunes cerrado. Entrada gratuita.

Burgas: manantiales de aguas termales (67ºC) y mineromedicinales.En el jardín de la parte inferior se encuentra la Burga de Abajo, fuente de estilo neoclásico tardío proyectada por el arquitecto Trillo  a mediados del s. XIX. En la parte superior, la Burga de Arriba, fuente de estilo popular del s. XVII. A la derecha, la réplica de las 4 aras encontradas en la ciudad, la 1ª en honor de las ninfas de estas aguas y  la piscina termal. 

Ascendemos por la rúa da Burga, y a la izquierda, por la calle Barreira, llegamos a la Praza Maior, centro neurálgico de la ciudad antigua.

Praza Maior: centro de la ciudad durante siglos, en ella se celebraba la feria, fiestas mayores, y todo tipo de actividades culturales y lúdicas (como corridas de toros) pese a las dificultades que suponía su suelo inclinado. A pesar de su antigüedad,  gran parte de sus casas fueron levantadas por comerciantes en el XIX y XX . Así sucede con la Casa de Fermín García (hoy Centro Cultural Afundación) en el lado derecho, o el espolón, uno de los rincones preferidos por los señoritos decimonónicos. Tal vez por ello, sólo dos edificios están blasonados. Uno es el ayuntamiento (Queralt, 1888) con fachada clasicista.

Dos edificios sobresalen: el Ayuntamiento (del s.XIX) y el Museo Arqueológico. Este fue el antiguo palacio episcopal. 

Si nos acercamos a la barroca fachada del museo, en la parte superior de la escalinata aparece la Iglesia de Santa María Nai.

Iglesia de Santa María Nai: Probable emplazamiento de la primitiva catedral de Ourense. Reconstruida en el 1088 (como reza en una inscripción sobre la puerta) y rehecha a principios del siglo XVIII en estilo barroco. En el segundo y tercer cuerpo de su fachada, conserva 4 pares de columnas y capiteles de aspecto marmóreo, reminiscencia de un templo suevo o incluso altorromano.  En el frontón, motivos heráldicos entre los dos torreones.

Su escalinata, es perfecta  para una foto.

Nos aproximamos a la Catedral, bien por los soportales o por la Praza da Madalena , tranquilo lugar que fue uno de los antiguos cementerios de la ciudad (del que dan muestra las lapidas en un lateral), centrada por un hermoso crucero.

En la Praza do Trigo, antiguo mercado donde se vendía el citado grano y centrado por la “Fonte Nova” (fuente nueva) que sustituyó a otra del s. XVIII, está la puerta sur de la catedral (puerta de entrada). Una vez dentro nos encontramos con una catedral románica de transición al gótico. En su interior destaca: la capilla mayor, Museo Catedralicio, el Pórtico del Paraíso (al fondo de la catedral) y continuando por la nave lateral , llegamos al brazo norte del crucero donde se enclava otra joya de la ciudad: la capilla del Santo Cristo. Finalizamos por el deambulatorio, repleto de capillas, para salir por la misma puerta.

Capilla mayor:  el retablo mayor fue obra de Cornielis de Holanda (1520) y muestra escenas de la vida de María y Jesús. Pueden llamar la atención las figuras blancas que parecen de alabastro pero que son producto de una restauración del XIX en la que se decidió pintarlas de  ese color. A ambos lados, unos colaterales barrocos (Castro Canseco, 1716) que representan el martirio de los Santos Facundo y Primitivo, y a Santa Eufemia. En la parte inferior, la sillería baja del coro renacentista trasladada desde la nave central. Dos pinturas del salmantino Pitti (s. XVIII) y dos sepulcros: el del cardenal Quevedo (s.XIX) y el sepulcro del Obispo Desconocido (gótico, s. XIV). El cimborrio (Rodrigo de Badajoz, 1505) y las rejas (Celma, fines s. XVI) completan el conjunto.

Capilla Santo Cristo: un Cristo gótico de gran realismo (pelo natural, que tal vez dio lugar a la leyenda da de que le crece el pelo) al que la gran devoción popular decidió construirle una capilla en el siglo XVI con un segundo cuerpo un siglo después. Y será en el periodo barroco cuando se decore. Primero con el baldaquino de Domingo de Andrade. Y luego con los retablos y tallas de Castro Canseco. Se completa el conjunto con parte de la sillería coral renacentista trasladada desde el centro de la nave mayor. Sus autores son Diego Solís y Juan de Angés. En la parte trasera del camarín, la venerada imagen de la Dolorosa atribuible a los hermanos Sierra, discípulos de Gregorio Fernández de la escuela de Valladolid

Pórtico del Paraíso: s.XIII. Sigue el modelo del Pórtico de la Gloria del Maestro Mateo. Se transformó en el siglo XVI al instalarse la bóveda estrellada y eliminar los tímpanos originales. Aún así, conserva gran parte de la estructura original (profetas y  apóstoles en los pilares, y en el arco central los 24 ancianos del Apocalipsis con sus respectivos instrumentos), y sobre todo los colores que el modelo compostelano no conserva.

Museo Catedralicio: en la Claustra Nova, antiguo claustro gótico nunca completado (fines s. XIII-inicios s. XIV). Entre los tesoros que guarda: la arqueta relicario de San Martín (arte limosino, 1200), la cruz procesional (atribuida a Enrique de Arfe. 1515), la cruz de azabache (de un taller leonés. 1497), el misal Auriense (Monterrey. 1494), el tesoro de San Rosendo (s. X-XIII) y la custodia procesional (Montanos. 1604).

Entrada: 5€ (gratuita para residentes de la ciudad, jubilados y menores de 12 años). La entrada incluye audioguía y acceso al campanario.

Bordeamos ahora la catedral por su parte posterior (entramos en la zona de los vinos) hasta llegar a la fachada de Santa Eufemia, típico ejemplo del barroco gallego. No sería un mal momento para pensar en un pequeño descanso pues, además de vinos, varios son los cafés culturales para una amena tertulia.

Iglesia de Santa Eufemia: iglesia del antiguo convento jesuítico. Sus obras se inician a mediados del s. XVII por fundación privada pero su fachada no se concluye hasta un siglo después. Pasó a la mitra cuando se suprimió la Compañía y se convirtió en parroquial.
La fachada, arquetipo del barroco gallego, fue realizada por fray Plácido Iglesias. Como la línea de las casas se le echaba muy encima, diseño una fachada cóncava para que se pudiera apreciar mejor. De hecho no es hasta el siglo XX cuando se tiran estas casas y se amplia la calle (demasiado grande para un urbanismo medieval). Por aprovechar el espacio la casa de amplia fachada a la derecha se convirtió en una de las más estrechas, si no la que más, de la ciudad. En el interior planta de cruz latina con tres naves longitudinales. Un gran altar barroco preside la iglesia con el Cristo de la Esperanza en el centro (s. XVIII). Es la iglesia más amplia de la ciudad después de la catedral.

Continuamos por laizquierda, rúa Lamas Carvajal, con el Liceo, la sociedad cultural más antigua de la ciudad enclavada en un pazo urbano del siglo XVI. Torcemos a la derecha, esquina con la Praza Maior, hasta la Alameda, plaza que conserva el encanto del Ourense modernista.

Con este paseo ya habríamos hecho un recorrido básico por la ciudad histórica. Pero dejaríamos cojo este itinerario si no viésemos como es la ciudad moderna.
Para ello volvemos a la Praza Maior, y por la calle superior del Ayuntamiento tomamos la rúa Colon. Al finalizar la calle, aparece el ábside de la abadía de la Trinidad, que después de la catedral, es la más antigua de la ciudad. Y al final de la calle, el Jardín del Posío, que nació como jardín botánico y como tal aún conserva algunas especies dignas de un pequeño paseo por el mismo.

Jardín del Posío: Aunque ya aparece mencionado el lugar en documentos medievales, será a mediados del siglo XIX cuando se convierte en Jardín Botánico. De ahí la variedad de las especies que contiene. Remodelado recientemente, se distribuye en tres terrazas: la superior (el bosque) con árboles más corpulentos; la central, el tradicional paseo, y la inferior, centrada por un paso de palmeras.

Volvemos al casco histórico por la calle J. Prieto Nespereira, hasta la praza de San Cosme e San Damián.

Ermita de San Cosme e San Damián: Ermita dedicada a los santos Cosme y Damián fundada en el s. XVI. De estilo plateresco, en la clave del arco,  los santos, y sobre la puerta, la inscripción  fundacional. Desde 1982 acoge un belén esculpido por Arturo Baltar y compuesto por figuras de barro cocido con escenas tradicionales del rural ourensano. 

De lunes a viernes de 12:00 a 14:00 · Festivos cerrado

Proseguimos por la rúa Hernán Cortes, que en tiempos debió ser de las mas importantes por los escudos que en ella campan, y llegamos a la plaza del Trigo ya citada. Desde aquí subimos a la Praza do Correxidor, atravesando la Praza de Los Suaves, emblemático grupo de rock originario de esta ciudad. Por un callejón (rúa da Estrela), con mirador al casco antiguo, podemos acercarnos al claustro de San Francisco, joya del gótico gallego.

Claustro de San Francisco: El Claustro del convento de San Francisco, tiene planta rectangular con 63 arcos apuntados y 76 columnas dobles, excepto las cuatro primeras y las cuatro últimas que son únicas y de fuste cuadrilobulado. Este claustro gótico de tradición todavía románica arcaizante presenta una riquísima colección de capiteles vegetales, zoomórficos y antropomorfos.

De martes a sábados de 9.00 a 22.00 h. Domingos de 9.00 a 15.00 h

Desde la plaza del Corregidor, bajamos hasta la Praza do Ferro, centrado por una hermosa fuente.

 

Praza do Ferro: Antiguo mercado de aperos de labranza, quincalla y potes, centrado por una hermosa fuente. En un lateral, el blasonado palacio de los Boán (s.XVII).

 

 

Por la calle de Santo Domingo (iglesia del antiguo convento dominicano) accedemos al parque de San Lázaro (donde está la iglesia de San Francisco).

 

Iglesia de Santo Domingo: Por fundación privada (s. XVII) se construyó la Iglesia de Santo Domingo, convento dominico del cual sólo se conserva su iglesia de estilo renacentista y orientada al revés.  Sencilla fachada rematada con espadaña.

Tiene planta de cruz latina con una sola nave longitudinal cubierta con bóveda de crucería y en el transepto una cúpula sobre pechinas. Interesantes retablos barrocos eIn el interior.

Iglesia de los Franciscanos: Construida en el s. XIV en lo alto de la ciudad (donde aún se conserva el claustro), la Iglesia de los Franciscanos se trasladó en 1929 al parque de San Lázaro.

La fachada presenta en el cuerpo superior un rosetón, y en el inferior dos contrafuertes que delimitan una triple arquivolta. Columnas de fuste liso y estriado. Capiteles fitomorfos, zoomorfos e incluso antropomorfos (un gaitero).  En el interior, cubierta de madera excepto en la capilla mayor que es de ojiva y diferentes sepulcros en la cabecera.

Volvemos por la Rúa do Paseo, las calles perpendiculares y las galerías comerciales que las comunican, convierten a esta zona en el núcleo neurálgico del comercio. Y como sector puntero, la moda gallega pero también heladerías tradicionales o pastelerías. Llegamos a los jardincillos del Padre Feijóo, donde se encuentra la oficina municipal de turismo.

Merece la pena el paseo por la rúa Progreso hasta A Ponte Vella.

Ponte Vella: Del primer puente romano de época de Augusto sólo quedan algunos sillares almohadillados en las bases. En el s. XIII se reconstruye dando el perfil actual con arco apuntado y rampas, pero nuevas ruinas hacen esperar al s. XVII en que Melchor de Velasco aplica la solución definitiva. La torre que aparece en el escudo de la ciudad se demolió en el s. XIX. Cercano al puente, la ermita de los Remedios (s. XVI), que forma conjunto monumental con el puente romano.

Si este puente fue el primero que cruzo el Miño, enfrente “vuela” el último: el Puente del Milenio. Desde aquí proponemos 2 opciones (a coche o a pie). Subir al mirador desde la pasarela peatonal del nuevo puente (puente del Milenio), visitar las termas del Paseo Termal atravesando un agradable paseo.

Puente del Milenio: Inaugurado en el 2001,  fue diseñado por el arquitecto Álvaro Varela y el ingeniero Juan M.Calvo con la combinación de hormigón y acero. Su original forma curva se realza con la pasarela peatonal que llega elevarse 22 metros, dando lugar a extraordinarios miradores sobre el Miño. Todo ello lo convierte en el símbolo del progreso de la ciudad.

Paseo termal: un itinerario peatonal de casi 4 km de termas situadas en el margen derecho del río Miño. Además de las apreciadas fuentes de O Tinteiro, este paseo alberga diversas instalaciones termales para el baño, tanto gratuitas como de pago (A Chavasqueira, Muíño da Veiga, Outariz y Burga de Canedo). Se puede recorrer a pie o en el tren termal que parte desde la Praza Maior. También existen zonas de estacionamiento.

Situada en el margen derecho del río Miño en el “Campo de la Feira” se encuentra la Chavasqueira, con una temperatura de 63ºC,  sus aguas están recomendadas para el reuma, artritis y afecciones de la piel. Dividido en dos sectores: unas pequeñas piscinas termales abiertas, de uso gratuito, y otras privadas cuya entrada se realiza por  un edificio de estilo  japonés de madera (cerrado)

 

El margen derecho del río Miño incorpora una área termal en Outariz de uso público y gratuito, aseos, mobiliario urbano y entorno ajardinado. Sus aguas emergen a 61º C y son bicarbonatadas sódicas, fluoradas y sulfuradas. Desde hace muchos años son usadas para tratar el reuma y la artritis. También se puede disfrutar de unas termas privadas con todos los servicios.

Existe otra zona de baño en O Muíño da Veiga.

Desde aquí se puede volver en el tren de las termas o regresar por el paseo de las ninfas, en el otro margen, cruzando la pasarela peatonal.

Lunes, miércoles, jueves y domingo: 10.00-23.00 h. Martes: cerrado.

O en dirección opuesta, acercarnos al conjunto arqueológico natural de Santomé (unos 4 kms por Mende): un yacimiento romano y otro castreño en medio de un bosque autóctono.

En este conjunto se combinan un complejo yacimiento arqueológico ( un castro y un asentamiento galaico-romano) y un bosque autóctono, todo ello señalizado con paneles explicativos.

 

 

 

Los amantes de la naturaleza también podrán disfrutar del Parque Botánico de Montealegre, un espacio de 15 hectáreas que alberga el bosque mediterráneo más occidental de Europa, complementado por un hermoso mirador panorámico sobre la ciudad de Ourense y un invernadero con una colección de plantas carnívoras.

Los aficionados al mundo ferroviario tienen en Ourense su pequeño paraíso. Por un lado, el Centro Cultural Marcos Valcárcel, además de su interesante agenda de actividades y exposiciones temporales, alberga la Colección Fernández Pacheco, una de las colecciones de trenes históricos en miniatura más importantes de Europa. Por otro lado, los más pequeños tienen en el Parque Ferroviario de Os Carrileiros, una excelente propuesta para las mañanas de domingo.

Muy cerquita de Ourense encontramos también el conjunto etnográfico de Seixalbo, singulares iglesias románicas como Santa Baia de Beiro o el museo do traxe galego y de Estanislao Reverter en la parroquia de Santa Cruz de Arrabaldo.