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Entroidos de Ourense: O Felo de Maceda

18-Febrero-2019 - 09:04:53 

Hoy os presentamos un poco de historia  sobre "El Felo" figura típica del Entroido del  Ayuntamiento de Maceda. El felo de Maceda se ensambla -aunque con elementos externos dieferenciados- con la indumentaria convencional de los Peliqueiro de Laza y los Cigarróns de Verín. Calcetines de lana blancos, medias negras, retahílas de borlas de distintos colores, colcha con fraques claros, rabo de zorro en lo alto de la mitra, collares varios y caiado como arma intimidatorio, conforman sus particularidades iconográficas; más primitivas y masculinizadas en la parte inferior que las del tronco común. El canónico aconseja pintar en la mitra animales o aves rapaces de la Sierra de San Mamede y no fauna ni motivos ajenos.
 
Los Orígenes de la mascara la remontan algunas fuentes a las fiestas paganas de la Protohistoria: sociedades tribales, totems, hechizos de fecundidad y caza, ritos de iniciación. Otras lo dejan en las hedonistas de la Roma Imperial. Los medievalistas, en la época de los bufones y de los impuestos feudales alrededor de los castillos. Reminiscencias precistiáns; culto al vino y al placer; connotaciones sociales y religiosas del medievo. Entre todas -intuimos- modelaron el fenómeno. Leer

 
El término Felo tiene difícil interpretación. Es sinónimo de máscara. Semánticamente el argot germánica (fillón) indica qué puede azotar. Felón y felonía se vinculaba con la rebelión del vasallo contra el señor feudal. Maceda asienta bastión fortificada desde el siglo XII.
 
Antes de la II República salían los Felos aisladamente al comienzo del año desde las aldeas del valle y de la sierra. Luego instauraron el Domingo Fareleiro ("enfouzaban con farelo" a los viandantes), el Domingo Corredoiro (teñían a la gente con  herrumbre de los potes y tinta) y el sábado, domingo y martes de Entroido. Diecisiete días de transmutación de valores en la comarca de Maceda donde la gastronomía también cuenta: El domingo de Entroido, cachucha, rabo, uñas, chorizos, grelos, garbanzos, patatas y tintos espesos del país, preferentemente en jarras y tazas de barro de Tioira o Niñodaguia. El martes, cabrito al horno con patatas. De postre orejas o filloas con miel.
 
Pululaban los Felos a pie divirtiéndose de aldea en aldea. El son provocativo de los cencerros disuadía a los lobos en las peligrosas noches de invernada. Luego invadían la villa y no se alejaban de la zona. Bebían huevos con vino para soportar el inmenso desgaste físico. No pedían dinero. Tampoco destapaban la careta delante de la gente. Perseguían los que se metían con ellos. Las mujeres "chacoteábanos". "Faldriqueaban" con ellas con el caiado en un flitreo complique generalmente admitido. Lucían traje los solteros. Algunos pasaban más de una semana disfrazados día y noche por las aldeas. Dormían en los pajares. Sólo demandaban comida y bebida en las casas para continuar el trouleo.
 
La mascara -de sonrisa socarrona- representa la virilidad más fidedigna. El Felo da miedo. Puede insultársele, pero jamás tocar ni intentar sacarle la careta. 
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